viernes, 21 de octubre de 2016

Tocados.


Tengo los ojos grandes y saltones como mi padre, igualitos, y se me quedan pequeñitos al sonreír pues no podéis imaginar la alegría que llevo en el cuerpo mostrando la pieza  años 60 que ella me inspiró.

Disfruto tanto cuando coso para ella, lo difícil es fácil y lo arriesgado es acertado, es tanta la emoción de crear que no quepo en mi,  me llevo una fantástica clienta que es maravillosa, y es que no puedo ser más feliz que conociendo a gente como ella, así da gusto trabajar sin descanso. 

Gracias por tu confianza sincera.