jueves, 6 de octubre de 2016

Pamela con las mismas campanillas de porcelana que el tocado de Novia, su hija.


Todos los que me conocéis sabéis que me hago pesada cuando madres e hijas me visitan, siempre os digo que os queráis mucho, que disfrutéis juntas y con toda la familia, que la vida pasa muy rápido y nos quita lo más preciado.

He tenido la espina de sentir amor de madre desde los 8 años cuando se fue, una caricia, un simple roce de las manos, y solo tengo recuerdos ... hoy estoy un poquito más sentimental, pero es así como libero penas y las transformo en alegrías, enorme abrazo hasta el cielo!

Quiero dar las gracias a la madre que confió en un día tan hermoso como la boda de su querida hija, una mujer con energía y vitalidad como pocas, me encantó esa chispa que irradia, es auténtica.

Gracias por confiar en mi, estabas maravillosa!